Con la salida del sol, nuestros recolectores comienzan su labor inspeccionando cada clementina, asegurándose de recoger únicamente la fruta en su momento óptimo. Tras la recolección y las labores de mantenimiento de los campos, la fruta es transportada a nuestros almacenes, donde pasa exhaustivos controles de calidad para garantizar que cada pedido cumpla con las expectativas del cliente.
Además, contamos con un sistema de trazabilidad que permite reconstruir la historia de cada producto, desde su cultivo hasta su llegada al cliente. Gracias a codificación y bases de datos, podemos ofrecer información completa sobre el historial, la ubicación y los procesos aplicados a cada fruta, proporcionando al cliente confianza, seguridad y garantía de calidad en nuestras clementinas.